Reflexión en torno a la situación de las instituciones de larga duración que brindan cuidados a personas mayores durante en COVID-19

Por: Leticia Huerta Benze, Staff Gericare.

Sin duda, uno de los grandes temas que ha cobrado relevancia  en esta contingencia, es el estado en el que se encuentran las personas mayores que viven en instituciones de cuidados de larga duración. La situación a la que se enfrentan las residencias para personas mayores no ha sido nada fácil, pues es un escenario adverso y atípico, por lo que los protocolos suelen realizarse tardíamente frente a la rapidez en la que avanzó la pandemia. Proteger a personas con gran probabilidad de contagio, presenta un reto mayor al personal de cuidado, el cual, indudablemente  busca el bienestar y seguridad de sus pacientes/usuarios.

La situación fue mucho más devastadora en Europa, pues su población en residencias supera por mucho a las personas que se encuentran en en el mismo escenario en México. Según el periódico The Guardian (28 de mayo, 2020), hasta el momento han muerto 16,000 residentes de hogares de personas mayores, en comparación con menos de 3,000 en Alemania y ninguno en Hong Kong. Una de las razones que los especialistas revelan sobre los altos índices de contagios y de mortalidad en Inglaterra, es que las acciones encaminadas a atender la emergencia por el COVID- 19 no se centraron en los hogares de cuidado desde el principio, a pesar de que hubo señales de advertencia de que los hogares para personas sufrirían más por albergar a una gran cantidad de personas mayores y cuidadores en situación de vulnerabilidad latente. Una de las decisiones que no se tomaron al respecto en su momento, fue el de impedir las visitas de los familiares y las constantes  salidas y traslados del personal de esas instituciones; asimismo, las unidades de aislamiento resultaron insuficientes para la alta cantidad de contagios que se daban en un mismo periodo de tiempo.

Sin embargo, en nuestro país también es preciso reflexionar sobre algunas algunos elementos a fin de visibilizar qué nos falta por hacer y cuáles son los retos por delante en torno a estos espacios de cuidado. Para empezar, una de las ausencias dentro de las reflexiones en torno a la situación de estos entornos, es el desconocimiento que tenemos de los mismos, su clasificación, su estructura, su organización y el tipo de recursos con los que cuentan, así como el tipo de cuidado y la profesionalización de sus cuidadores. Todavía resultan poco analizados los espacios asilares de todo tipo, en tanto lugares que concentran una gran cantidad de personas adultas mayores y monopolizan el cuidado, y en donde en algunos casos se encargan casi por completo del devenir de su vida.

Del mismo modo, otra de las ausencias es la de reflexionar, en un marco de derechos humanos, sobre la experiencia de sus residentes, es decir, qué piensan y qué sienten las personas mayores de la situación en la que viven, especialmente en una situación de confinamiento prolongado. Este no es un asunto menor, pues la interacción (o la falta de ésta), el cuidado y el tipo de espacio físico y material del asilo, así como la organización de dichas áreas, o el rol y posición de cada uno de los actores que conviven diariamente con las personas mayores tiene impactos en la salud. 

Por lo tanto es preciso resaltar que:

  • La situación  de las personas mayores, habiten en instituciones de tipo asilar o en sus domicilios, nos invita a participar más activamente en la generación de ideas y construcción de medidas que abonen en el bienestar y su calidad de vida, principalmente en contextos de vulnerabilidad frente al contagio.
  • Es tarea de todos contribuir en una sociedad que esté basada en la empatía, la participación y la convivencia entre generaciones y diversos sectores de la sociedad para un mejor escenario post pandemia.   
  • Se requieren mayores espacios de reflexión de especialistas, miembros de la sociedad civil y organizaciones dedicadas a la atención de las personas mayores, que dialoguemos en la planeación de mejores prácticas y estrategias para afrontar escenarios de adversidad respecto al cuidado.

Finalmente, la crisis sanitaria que vivimos ante la pandemia del COVID-19,  nos demanda profundas reflexiones sobre la situación de las personas mayores. Sin duda, el cuidado a las personas mayores  y la vulnerabilidad respecto al contagio es un tema de coyuntura social que nos compromete como sociedad, a tomar conciencia  de la responsabilidad compartida entre autoridades, sociedad civil y familia,  en la protección de las personas mayores en esta emergencia de salud.Sin duda, uno de los desafíos es apostar a la personalización del cuidado conociendo a los residentes, al personal de cuidado y a los directores para  mejorar . Fomentar cada vez más la participación de los familiares, reconocer que hay una diversidad de situaciones y de opciones de cuidado, las cuales dependen de la cantidad de residentes, el nivel de rezago económico, la situación con los familiares y los apoyos gubernamentales. 

Fuentes:

Huerta, L. (2015).  De la casa al asilo. La construcción sociocultural de la vejez y la enfermedad de adultos mayores en condición de internamiento en Los Ramones, Nuevo León. Tesis de maestría. CIESAS, Ciudad de México. https://www.repositorionacionalcti.mx/recurso/oai:ciesas.repositorioinstitucional.mx:1015/162

The Guardian. (2020). Why did so many people die of Covid-19 in the UK’s care homes?

https://www.theguardian.com/society/2020/may/28/why-did-so-many-people-die-of-covid-19-in-the-uks-care-homes?CMP=share_btn_tw

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